El cuidado facial es una de las especialidades del estudio: partimos de un diagnóstico de tu piel para elegir entre una higiene facial de mantenimiento o una limpieza en profundidad, según lo que tu piel necesite.

Antes de la primera sesión analizamos tu tipo de piel, su estado actual y tus objetivos. Con ese diagnóstico te proponemos el tratamiento adecuado en lugar de aplicar un protocolo genérico.
Trabajamos dos niveles de higiene facial: una limpieza de mantenimiento más ágil y una higiene facial profunda con extracción y mascarilla específica, ambas adaptadas a tu tipo de piel.
Los tratamientos faciales dan mejores resultados con constancia: según tu piel, te recomendaremos una sesión puntual o una higiene periódica, siempre con pauta de cuidado en casa.
Depende del estado de tu piel. En la primera visita hacemos un diagnóstico gratuito y te recomendamos higiene facial o higiene facial profunda, sin compromiso.
Como norma general, una higiene facial cada 4–6 semanas mantiene la piel en buen estado.