La limpieza facial profunda es la base de cualquier rutina de cuidado: elimina impurezas y células muertas, descongestiona el poro y deja la piel lista para absorber los tratamientos posteriores.
Texto orientativo. Esta descripción es un ejemplo de la demo, pendiente de revisar con el estudio antes de publicarse.
Una higiene facial completa en cabina: desmaquillado y doble limpieza, exfoliación, extracción de impurezas cuando la piel lo necesita, mascarilla específica y protección final. Todo adaptado a tu tipo de piel tras el diagnóstico.
Dura unos 60 minutos. Empezamos con el análisis de tu piel, seguimos con la limpieza por fases y terminamos con una pauta sencilla de cuidado en casa para prolongar el resultado.
La piel queda limpia, uniforme y luminosa desde la primera sesión. Recomendamos repetirla cada 4–6 semanas y evitar maquillaje y exposición solar directa durante las 24 horas posteriores.
Puede resultar algo molesta en zonas congestionadas, pero preparamos la piel previamente con vapor y exfoliación para que sea lo más suave posible.
Sí. Al trabajar con diagnóstico previo, adaptamos productos e intensidad; en pieles reactivas se omite la extracción o se sustituye por técnicas más suaves.