La radiofrecuencia facial reafirma la piel sin agujas: el calor controlado en profundidad contrae las fibras existentes y estimula colágeno nuevo, con efecto tensor visible y sin tiempo de recuperación.
Texto orientativo. Esta descripción es un ejemplo de la demo, pendiente de revisar con el estudio antes de publicarse.
Un cabezal emite energía de radiofrecuencia que eleva la temperatura de la dermis de forma controlada. Es un tratamiento agradable — se percibe como un masaje con calor — indicado para flacidez leve o moderada y pérdida de densidad.
Unos 45 minutos por sesión. Puedes retomar tu rutina inmediatamente: no deja rojez duradera ni requiere cuidados especiales más allá de una buena hidratación.
Hay un efecto tensor inmediato y una mejora progresiva con las sesiones. Lo habitual es un ciclo de 6 a 8 sesiones semanales o quincenales, con mantenimiento mensual después.
No: se siente un calor intenso pero agradable. La temperatura se controla en todo momento y se ajusta a tu sensibilidad.
Sí, de hecho suele combinarse con higiene facial o dermapen en un plan por semanas. En el diagnóstico te proponemos la combinación y el orden adecuados.